Crítica: Doubt

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Existe una máxima que rige las decisiones de los árbitros en el fútbol; “si hay duda, mejor abstente”. Fuera de las canchas dicha frase también debería ser utilizada, para evitar que chismes y comentarios mal intencionados hicieran mella en nosotros y en oídos ajenos. Como muy bien dice el Padre Flynn (Philip Seymour Hoffman) los chismes se los lleva el viento y nadie sabe que tan lejos pueden llegar o cuanto daño pueden hacer. En el mundo de la religión y la fé, uno pensaría que sus miembros se encontrarían en la búsqueda constante de la virtud y en particular de la prudencia, sin embargo, es en ese lugar donde se pueden llegar a ver las actitudes más mundanas y menos divinas.
Es 1964 y el Padre Brendan Flynn (Philip Seymour Hoffman) es el director de un colegio parroquial católico en la ciudad de Nueva York. Idealista y bonachón, Flynn quiere que la relación actual entre la comunidad y la Iglesia sea más cercana, transformando a los religiosos de su
congregación en miembros de las familias de su comunidad. Sin embargo, su visión de mundo no es compartida por la Hermana Aloysius (Meryl Streep) quien, chapada a la antigua, cree que hay que mantener una clara distancia entre los hombres y mujeres de Iglesia y los seculares, además su actitud ante la vida y sus pares no puede ser más antagonísta a la de Flynn. Aloysius es la personificación de la más dura rama de la Iglesia Católica y su pasado intolerante (en algunos casos también el presente). En medio de la disputa por su cosmovisión de mundo, la actitud paternal de Flynn con el primer niño negro del colegio, Donald Miller (Joseph Foster), hará que su profesora la Hermana James (Amy Adams) levante sus sospechas en quien no debe, entregándole a la Hermana Aloysius en bandeja una razón por la que le hará la guerra al Padre Flynn.
John Patrick Shanley escribió y dirigió una obra de teatro basada en la historia vista en la película, pero no contento con ello preparó el guión adaptado y se sentó en la silla de dirección de la película. Siendo esta su segunda cinta, después de Joe Versus the Volcano (1990), creo que hay que sacarse el sombrero ante Shanley ya que llevó a cabo un
trabajo formidable. El único pero en su dirección, que lo aleja de la perfección, son algunas escenas en que las tomas de cámara se veían muy forzadas para tratar de entregarle una carga dramática adicional, lo cual no era del todo necesario y se veía bastante fuera de lugar, considerando que la gracia de Doubt es que es una historia compleja relatada de una forma muy sencilla y cercana, uno se siente al interior de ese colegio parroquial. Por otro lado, me habría gustado conocer más al Padre Flynn y su historia, lamentablemente la historia no lo permitió, aunque sus 104 minutos de duración se pasaron volando dejando la sensación de que podríamos haber visto un poco más.
Sin duda, el gran fuerte de Doubt, además de su historia y la forma en que fue abordada son las actuaciones. Philip Seymour Hoffman y Meryl Streep se comen la pantalla, el primero mostrándose muy cercano, simpático y entrañable, la segunda como todo lo contrario, a ratos recordaba a la odiosa señorita Carmody (Marcia Gay Harden) en The Mist. Amy Adams, aunque en un peldaño más abajo, también brilla y domina su personaje a la perfección, al igual que Viola Davis que a pesar de su poco tiempo en pantalla conmueve e impacta. Sin dudas, La Duda (Doubt) es una película para ver y disfrutar.
TRAILER: DOUBT
FICHA TÉCNICA
Nombre: Doubt
Año: 2008
Duración: 104 minutos
Dirigida y escrita por: John Patrick Shanley
Protagonizada por: Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis, Joseph Foster y Mike Roukis
Producida por: Goodspeed Productions y Scott Rudin Productions








La vi hoy. EXCELENTE la actuación de Philip Seymour Hoffman y la de Meryl Strep.. pero le creí más a Hoffman. Muy buena!!!
Me pareció impactante, especialmente por lo que no se dice. La intrancigencia de la hermana Aloyslus refleja un pasado que no se dice. En algún momento comienza a hablar de un sacerdote, hace muchos años atrás, pero no termina; también habla de un pecado capital que confesó en su momento. Puede inferirse un trama personal que la obliga a salvar a un niño que no lo pide y a querer hacer justicia, aun a pesar de la injusticia. El padre Flynn es ambivalente, reconoce la intransigencia de la monja, pero no puede luchar contra ella. También carga su propia historia que no se cuenta pero que, al parecer no le permite ser sincero; el dedo acusador del que habla en su sermón también lo señala a él. En medio de todo esto hay un niño indefenso, negro y que parece no importarle a nadie: ni a su padre, ni a la sociedad, ni a la monja que en su obstinación por defenderlo lo deja desprotegido. Es una película para meditar, y que debieran ver todos los curas y monjas.