Buena

Antes de Romeo y Julieta existieron Tristán e Isolda es la consigna con la cual se publicitó esta película que mezcla una épica bélica con una historia de amor. Antes que todo hay que poner las cartas sobre la mesa, esta se trata de una película 100% Hollywood, absolutamente comercial, no nos olvidemos de eso. La leyenda de Tristán & Isolda, que ha inspirado una serie de relatos y la ópera homónima de Wagner, cuenta la historia de Tristán (James Franco), un joven inglés que ve como sus padres mueren a manos de las fuerzas de la cohesionada nación irlandesa, que hace de las suyas en la isla de Gran Bretaña dominada por las luchas intestinas entre distintas tribus y facciones desde el fin del Imperio Romano. Salvado por quien podría convertirse en el primer rey inglés, Tristán llega a la adultez como un hábil y valeroso caballero el cual, sin embargo, se ve al borde de la muerte tras una misión de rescate. Dejado por muerto, su barca funeraría (según la tradición nórdica) llega a las costas enemigas de Irlanda, en la cual es salvado y protegido por Isolda (Sophia Myles), la hermosa princesa irlandesa con la que no sólo conoce el amor sino que desencadenan una crisis política y militar en el alba de los años oscuros del medioevo.

Filmada en parajes de increíble belleza en Irlanda y República Checa, Tristan & Isolda nos entrega dos horas de liviana entretención. A diferencia de Romeo y Julieta esta historia nos muestra códigos más cercanos a relatos épicos que a situaciones románticas, en la cual predomina ampliamente la importancia del honor, la cual se contrapone a la extraña escala de valores de los protagonistas los cuales, aunque con un alto costo personal/emocional, optan por algo que dificilmente podía optar un hombre o mujer de los años oscuros: la libertad.

Tristán llega a las costas de Irlanda moribundo, luego de una cruenta y victoriosa batalla contra las fuerzas de Irlanda comandadas por el difunto Morholt, el bruto y salvaje gigantón, mano derecha del Rey Donnchadh (David O’Hara) y prometido obligado de Isolda. Protegiendo su identidad, la princesa irlandesa cuida al naufrago inglés hasta que logra recuperarse, momento en el cual comienzan a vivir un romance prohibido por las circunstancias que enfrentan a sus dos naciones. Poco tiempo pueden vivir este pololeo en las sombras, casi como presagio al futuro por venir, ya que el Rey Donnchadh descubre que Tristán se encuentra en la isla, viéndose obligado a escapar de regreso a su hogar en Cornualles.

De regreso en el castillo del Rey Marke (Rufus Sewell), su padre adoptivo, Tristán se pone tristón por el amor perdido y decide encausar su vida a la defensa ¡Daleee Tristán!de su rey y su nación. En el intertanto Donnchadh al verse entre la espada y la pared por la derrota propinada por Tristán decide ofrecer a su hija en matrimonio al ganador de una justa entre las distintas tribus inglesas, tras lo cual todas ellas se unirían bajo el reinado del ganador, quien sería por familia aliado de Irlanda, terminando así con décadas de guerra y barbarie. Sin embargo, Donnchadh no era tonto y planificó la justa para que el ganador fuese Lord Wictred (Mark Strong) líder de una de las facciones inglesas y vasallo entregado del rey irlandés. A pesar de lo ¡Daleee Tristán!galleteado del torneo, Tristán logra vencer y obtiene como premio a Isolda… oh, pero, el premio no es para él, noooo… sino, no se produciría la tragedia. Tristán efectivamente gana, pero para su rey tío. Isolda será la esposa de Marke. En este punto el drama shakespereano entra en acción. Aunque se ve el dolor en ambos personajes, las circunstancias por un lado y el amor por el Rey (por parte de Tristán) los obligan a seguir separados, sin embargo, extrañamente la escala de valores de la época no se aplica a los personajes quienes fácilmente optan por el adulterio.

Como toda tragedia romántica y película épica, hay castillos, parajes fantásticos, cortes, doncellas, pasadizos secretos y por supuesto traición. Atento a lo que ocurre entre Tristán e Isolda, Lord Wictred en confabulación con Donnchadh planean la caída del Rey Marke y el fin de la alianza al exponer el romance.

La historia es creíble y muy entretenida, y aunque existen los malos no son ellos los que se interponen en el amor de Tristán e Isolda, sino que son Rufus Sewell como Markelas circunstancias, el mundo que les tocó vivir, la sociedad, que se yo. Aunque uno les entrega el apoyo como espectador, no puede más que sentir también cariño por un valeroso y empático Marke, quien sorprende por su mesura, prudencia y buen juicio, características que pocos líderes de antaño (y actuales) han tenido. Esta película (un fracaso en Estados Unidos), en que la relevancia histórica de los hechos se transforman en el escenario en el cual transcurre el relato, cumple a cabalidad su función, entretener. Quien la vea no tendrá una epifanía y dificilmente podrá darle una segunda lectura a un relato que sin duda es sencillo, sin embargo, la disfrutará. Es un BUEN trabajo.

FICHA TÉCNICA:

Nombre: Tristan & Isolde

Año: 2006

Duración: 124 minutos

Producida por: Apollo Pro Media y Scott Free Productions

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