A fines de los años 60’s Nueva York estaba dominada por la mafia, la organización criminal (principalmente de ascendencia italiana) omnipresente en los distintos niveles de la sociedad estadounidense de la costa este. Infiltrando todas las instituciones públicas y privadas, la mafia tenía bajo su control a parlamentarios, jueces, líderes sindicales y policías, es decir, la ciudad estaba a sus pies. El crimen era pan de todos los días y la heroína se transformaba en el producto que generaba las mayores ganancias a la mafia. En esta época, donde los valores brillaban por su ausencia y la moral se amoldaba a las necesidades de cada uno, dos hombres, en lados opuestos de la Ley, destacan entre los suyos y precipitarán una guerra de voluntades cuyo resultado final no será otro que la destrucción definitiva de la ciudad o la improbable salvación de la podrida Gran Manzana.

American Gangster de Ridley Scott esta basada en la historia real de Frank Lucas (Denzel Washington) chofer del líder mafioso negro de Harlem Bumpy Johnson (Clarence Williams III) y heredero de su imperio criminal. Lucas comenzó de a poco a hacerse un nombre reconocido en Harlem, hasta llegar al sitial ocupado por su jefe. En un mundo en el que la globalización era un concepto que aún no existía, Lucas logró hacer lo que grandes corporaciones hicieron 30 años después, bajar los costos al eliminar el intermediario entre su producto y sus clientes. En el caso del personaje interpretado por Washington, la Guerra de Vietnam significó la oportunidad justa para lograr un millonario acuerdo con los productores de opio del sudeste asiático, recibiendo atraves de vuelos militares estadounidenses (gracias a un contacto de Lucas al interior de las fuerzas armadas) cientos de kilos de contrabando, con lo cual creó la más pura de las drogas en las calles neoyorkinas, la “Blue Magic”, con la cual logró el control total del mercado de la droga en varios distritos de la ciudad.

En medio de este mundo sin Ley, aparece un representante de ella, atípico para los estándares de ese entonces… un policía honesto. El detective Richie Roberts (Russell Crowe) es un idealista, cree que con sólo hacer su trabajo siguiendo las reglas, podrá enfrentarse a toda una maquinaria política y judicial podrida. Los actos heróicos de Roberts lo convierten en paria al interior del departamento de policia y fuera de él, en su hogar, vive en silencio la derrota que significa el fin de un matrimonio. Cuesta entender como Roberts logra reponerse de los golpes que le da la vida y mantener sus ideales y valores más claros que nunca. De todas formas el destino le tiene preparada una sorpresa, debido a su intachable curriculum es comisionado para crear y dirigir la oficina especial de narcóticos, sólo con un puñado de policías incorruptibles, para así intentar limpiar la gran cloaca en la que se convirtió Nueva York. Debido a esto, Roberts se enfrenta al crimen organizado, el cual tiene una misteriosa mano que lo comanda desde las sombras. Una mano secreta, low profile, encargada de poner en las calles a la nueva, peligrosa y altamente adictiva droga “Blue Magic”. El destino de Roberts queda atado para siempre al de Lucas, y ambos se dirigen rápidamente en curso de colisión con el otro.

Aveces la trillada frase “la realidad supera a la ficción” da nuevas pruebas que, por más cliché, es cierta. La historia dirigida magistralmente por Ridley Scott es de esas que, aunque con un interesante guión, de la mano de Steven Zaillian y basada en el artículo de Mark Jacobson, no sería nada sin la historia real en la que se sustenta. Asistimos a una lucha que revive al mítico duelo entre Eliott Ness y Al Capone (el cual, en todo caso, fue más duelo en la pantalla grande con Los Intocables que en la realidad), uno es un policía que fracasa en su vida personal, pero es brutalmente exitoso en la profesional, un tipo carismático, agradable, prudente y temerario, mientras que el Capone lo representa un tipo claramente más elegante que el mítico gangster, una elegancia sin excesos ni burdas demostraciones (de hecho el único momento en que cae en ese estereotipo es lo que provoca el inicio del fin). Denzel Washington retoma, después de varios roles mediocres en películas olvidables, una personificación digna de su estampa como actor. Vemos un Frank Lucas agradable, cercano, pero claramente peligroso y volatil. Es un hombre de familia, a diferencia del Richie Roberts de Russell Crowe. Los personajes satélites de la historia son también poderosos y le entregan a la cinta un plus que desmuestra la importancia de un casting bien hecho (ojalá que George Miller leyera eso para replantear el casting de su malogrado proyecto Justice League of America), Chiwetel Ejiofor como el poco prudente hermano de Lucas, Josh Brolin como el corrupto oficial de policia, Lymari Nadal como la enceguecida esposa del mafioso y Carla Gugino como la adolorida ex esposa de Roberts, son algunas de las razones del por qué esta cinta funciona y es redonda, sin cabos sueltos.

Aunque la película inicia con una de las escenas más brutales de todo el metraje, pronto cae en un rítmo armónico, pausado a ratos, pero en absoluto tedioso, incluso considerando que la versión en DVD dura 176 minutos. Es un film genialmente concebido que seguramente se transformará en un referente más en el subgénero de películas de la mafia.

TRAILER

FICHA TÉCNICA
Nombre: American Gangster
Año: 2007
Duración: 157 (en cine), 176 (en DVD)
Dirigida por: Ridley Scott
Escrita por: Steven Zaillian
Basada en el artículo de: Mark Jacobson
Protagonizada por: Denzel Washington, Russell Crowe, Chiwetel Ejiofor, Josh Brolin, Lymari Nadal, Ted Levine, John Hawkes, RZA, Carla Gugino, Cuba Gooding Jr., Armand Assante, Common y Clarence Williams III
Producida por: Universal Pictures, Imagine Entertainment, Relativity Media y Scott Free Productions

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