Mirageman es la historia del primer superhéroe chileno que llega al cine (porque ni Diablo ni el Capitán Chile han podido dar ese salto) de la mano del director Ernesto Díaz Espinoza (el mismo de Kiltro) y del protagonista Marko Zaror (Maco / Mirage Man) con quien también comparte créditos en Kiltro. Mucho he leído por ahí de lo fantástica que es la historia, las actuaciones y que le hace el peso a cualquier película de superhéroes (un medio llegó a decir que “lejos es la mejor película del género… y es chilena!”), lo cual no sólo es mentira, sino que demuestra la poca objetividad y el exceso de chauvinismo existente en el país. Mirageman es una película entretenida, con momentos en que logra sacar más que una sonrisa, pero lamentablemente un guión mediocre, iluminación deficiente y sonido no envolvente, no permiten que brille todo lo que pudo brillar una historia interesante con un mensaje social potente.

Maco (Marko Zaror) es un hiperfornido guardia de seguridad del cabaret Passapoga cuya vida, por lo que podemos ver en la película, se puede resumir en entrenamiento en su pieza subterránea, pasar a ver de vez en cuando a su hermano menor al hospital psiquiátrico e ir a trabajar en la noche. Maco parece ser un autista, sin nadie en su vida, con pocos o ningun momento de esparcimiento. Pero todo tiene un por qué y resulta que Maco sufrió una gran pérdida, hace tres años unos delincuentes entraron a su casa, mataron a sus padres y mandaron derecho al psiquiatrico a su hermano Tito (Ariel Mateluna). No sabemos si es por eso que Maco se entrena con tanto esfuerzo o no, pero lo que si sabemos es que debido a esa tranca es que decide actuar al momento de ver un robo a mano armada en una casa de Santiago. A puño y patada limpia se enfrenta a los asaltantes y logra salvar a la periodista Carol Valdivieso (María Elena Swett) de una violación segura. Carol hace que las acciones del misterioso vigilante enmascarado sean conocidas por todo Chile y a su vez, son esas informaciones las que hacen que Tito logre mostrar avances en su estancada recuperación, razón suficiente para que Maco decida mantener su identidad secreta y lanzarse a la búsqueda de criminales por las calles de un Santiago libre de Carabineros (por lo que vemos en la cinta).

A diferencia de sus colegas estadounidenses, Mirage Man solo encuentra la burla entre los espectadores de sus hazañas y no convence como el justiciero que quiere llegar a ser. Poco le importa eso a Maco, quien actúa para ayudar a su hermano a recuperarse y para matar sus propios demonios. Con la ayuda del detective Juan Moli (Mauricio Pesutic) Mirage Man se involucrará en un peligroso caso policial que lo llevará directo a la gloria o a la muerte.

La película se mueve principalmente en el género de la comedia, por lo menos los primeros dos tercios del metraje, logrando sacar más que una sonrisa, pero menos que una carcajada. Las situaciones, totalmente factibles, del proceso de creación del traje del superhéroe son las que primero hacen reír, para luego pasar a los correos electrónicos, hasta finalmente ver la aparición del personaje que se roba los créditos de las escenas más graciosas, el Pseudo-Robin (Iván Jara), quien diría que es el mejor actor de la película, pero parece que no estaba actuando y sería tal cual lo vimos en pantalla en la realidad… lo cual es triste. María Elena Swett cumple en su rol de mina linda / trepadora / víctima / arrepentida, mientras que el detective interpretado por Mauricio Pesutic es un personaje nacido claramente del mundo del comic, lo cual en momentos de dramatismo le resta realismo a la cinta (aunque el Pseudo-Robin es un imbécil, es claramente reconocible como un personaje que puede existir en la vida real, a diferencia del detective), además el detective Moli le roba descaradamente un diálogo al teniente Gordon (Gary Oldman en Batman Begins). La actuación de Ariel Mateluna como un niño con problemas psiquiátricos es bastante buena y convincente, mientras que Marko Zaror demuestra ser un actor en potencia al transmitir mucho con comunicación no verbal, la cual utiliza bastante a falta de dialogos (con suerte se podría llenar una página con todos sus diálogos en la cinta).

Con intención o por falta de lucas, muchas escenas (como la del interior de una galería) se ven muy oscuras, con una clara deficiencia en la iluminación. Tal vez la intención de los realizadores era tratar de darle el mayor realismo visual a la cinta y en parte lo logran, ya que a ratos uno se siente como testigo presencial de los hechos. El sonido no es envolvente, y para ser una película de superhéroes, disparos incluídos, eso se echa de menos. De todas formas la banda sonora acompaña eficientemente el andar de Mirageman durante toda la película. Por otro lado el guión, de diálogos cortos y planos no aporta nada a una historia que tiene una gran carga emocional y dramatismo puro. En este sentido, el director Ernesto Díaz Espinoza logra explicar muy bien los hechos ocurridos en la vida de Maco y Tito, transmitiendo a los espectadores la terrible sensación de pérdida y desazón que ambos personajes experimentan. De todas formas, pudo haberse hecho un mejor trabajo de diálogos, como refuerzo a tanta patada voladora y combo loco que teníamos en frente, matizando así la acción con la continuidad de la historia.

Mirageman está lejos de ser la mejor película chilena de todos los tiempos o la mejor película de superhéroes, sin embargo, es un valioso intento de darle a nuestro cine nuevos géneros que salgan de la manoseada comedia burda o el drama costumbrista. ¿Vale la pena verla? Sí, pero corres riesgo de salir insatisfecho.

PD: En todo caso la campaña viral de Mirageman es la mejor de la historia del cine criollo, sentando no solo las bases para futuras campañas, sino que también dando cátedra de como hacer buena publicidad con pocos recursos.

TRAILER

FICHA TÉCNICA
Nombre: Mirageman
Dirigida por: Ernesto Díaz Espinoza
Escrita por: Ernesto Díaz Espinoza
Protagonizada por: Marko Zaror, María Elena Swett, Ariel Mateluna, Mauricio Pesutic, Iván Jara y Jack Arama
Producida por: Mandrill Films

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