En el post anterior sobre Max Payne les comenté que a los problemas legales que enfrentaban a Fox con la Warner, se sumaban una serie de dramas, de la vida real, a las producciones más emblemáticas que 20th Century Fox se encuentra preparando. El caso de X-Men Origins: Wolverine es sencillamente brutal y se asemeja a los problemas que están afectando a Punisher: War Zone. El director Gavin Hood tenía la intención de hacer una película más oscura que las presentadas anteriormente en la trilogía de X-Men, sin embargo, no contaba con la pelotudez del Co-Presidente de Fox Tom Rothman, quien no encontró nada mejor que comenzar a tomar decisiones de dirección que iban en absoluta contraposición a lo que Hood quería. El más fuerte de los enfrentamientos entre ambos se produjo hace unos días, cuando el director mandó a pintar una escenografía, para hacerla “oscura y sombría”, luego de lo cual fue repintado por órdenes expresas de Rothman, a tonalidades más claras y suaves. La riña generada por esta situación, provocó que el rodaje quedara congelado de momento y la continuidad de Hood a cargo de la dirección en entredicho. De acuerdo a las últimas informaciones, Hood seguiría con las riendas de la cinta, sin embargo, los ejecutivos del estudio mantendrán todas sus lupas sobre él. Las injerencias del estudio se deben, principalmente, a que 2008 ha sido un año terrible para Fox, con desastres en las taquillas de sus más esperadas producciones como The X Files: I Want to Believe y The Happening, y su mayor temor es que este film comiquero quede muy por debajo de The Dark Knight y Iron Man. Hasta el momento el estreno está agendado para el 29 de Abril de 2009 en Australia y el 1 de Mayo en EE.UU. Habrá que esperar y ver si las fechas se cumplen.