Lamento la embolia que el título de esta entrada le debe haber provocado a más de alguno, sin embargo, creo que es la reacción más adecuada. Que loco esto de las coincidencias y el destino, justo anoche vi Blade Runner ‘The Final Cut’ la última versión del director Ridley Scott y basada en la novela de Philip K. Dick, estrenada recién el año pasado. Confieso que no me vuelve loco la historia en si, pero reconozco su valor por lo que nos muestra y la forma en que nos lo muestra. Es una historia absolutamente melancólica, triste y aunque con harto androide dando vuelta, dolorosamente humana. Cautiva y encanta en distintos niveles. Es por eso que siquiera pensar en una secuela, de una película que es un ícono de la ciencia ficción, parece un sacrilegio y una estupidez. Para más detalles sigue leyendo a continuación.

De acuerdo a lo que se comenta en /Film, Travis Wright, uno de los escritores de la recientemente estrenada y con críticas dispares Eagle Eye, comentó en una sesión de Q&A (Preguntas y Respuestas) organizada por la revista Creative Screenwriting que tanto él como John Glenn, también guionista de Eagle Eye y no el astronauta, estaban trabajando en la adaptación de Blade Runner 2, junto con el productor de la película original Bud Yorkin. Para este último, Blade Runner ha sido su proyecto más exitoso, por no decir el único, sin embargo, no ostenta control real sobre la historia basada en la novela de Philip K. Dick. De acuerdo a lo comentado por Wright, estarían trabajando desde hace un par de años en la adaptación del nuevo film. Sin embargo, y para darle un poquitito de tranquilidad a los fans, John Glenn indicó que aunque estuvo trabajando con Wright en este proyecto hace algunos años, nunca despegó mucho del suelo ya que mientras más se metían en la historia, más se daban cuenta de lo perfecta e irreproducible que era la original. Esto de todas formas no descarta la posibilidad que Wright haya seguido trabajando por su cuenta o con la ayuda de Yorkin en la creación de una segunda parte. Visto la terrible sequía creativa en la que está Hollywood últimamente, no sería de extrañar que un desastre de proporciones Bíblicas, como sería esta película, se produjese. Es de esperar que la crisis económica gringa ponga fin a esta pretensión, siempre y cuando el sentido común no lo haga.