Buena

Para muchos, entre los que me cuento, Casino Royale fue para James Bond lo que Batman Begins fue para Batman y, por lo tanto, había mucha expectativa al momento del estreno de Quantum of Solace, esperando encontrarse con un The Dark Knight para la saga del espía británico. He ahí su gran pecado y el por qué la crítica ha actuado con particular recelo sobre una cinta que, al menos para mi, no supera a su antecesora, pero que se mantiene fiel al nuevo estilo de películas que Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, los productores de los films de Bond, han querido darle al agente en los primeros años del siglo XXI.

Tras la muerte de Vesper Lynd (Eva Green) en Casino Royale, James Bond (Daniel Craig) inicia la implacable persecución de los miembros de la organización criminal que financia terroristas a nivel mundial. La detención de Mr. White (Jesper Christensen) llevará a Bond y a todo el MI6 a darse cuenta que los tentáculos de dicha operación criminal alcanzan todo el mundo y que en ella se encuentran involucrados altos personeros de gobierno de distintas naciones, incluído un alto asesor del Primer Ministro Británico. En medio de estos descubrimientos, M (Judi Dench) temerá que el juicio de Bond se vea afectado por los eventos ocurridos en Venecia y posteriormente en Siena, poniendo en primer lugar su sed de venganza que un actuar frío que busque resulados eficientes y no una carnicería. Empujado por su deber, Bond tomará una serie de decisiones que a los ojos de MI6 son altamente peligrosas y cuestionables, razón por la cual intentarán dejarlo fuera de la misión, sin embargo, el espía recurrirá a su traicionado amigo René Mathis (Giancarlo Giannini) con tal de obtener información y pasaporte para seguir a Bolivia a Dominic Greene (Mathieu Amalric), quien amenaza con desestabilizar el gobierno de La Paz a cambio de controlar importantes reservas naturales. En medio de una vertiginosa carrera contra el tiempo, Bond tendrá que recurrir a la peligrosa agente del servicio secreto boliviano, Camille (Olga Kurylenko), para superar a su adversario y demostrarle a M que su actuar no fue motivado por la venganza, sino que por su deber.

Muchas críticas a esta cinta partieron de la comparación con las películas del agente británico del siglo XX, primer gran error. Aunque la primera película del siglo XXI de Bond fue Die Another Day (2002) con Pierce Brosnan, es Casino Royale (2006) la que marca su inicio con una historia totalmente distinta, que muestra los orígenes del agente secreto y deja de lado los aspectos más irreales de las películas de antaño. Aunque soy fan de las películas de espías y en particular de las historias de James Bond, la irrealidad de los guiones de las últimas películas y las muchas licencias en las historias, que nos mostraban más que a un agente secreto a un inmortal superhéroe, me habían terminado por aburrir. Creo que fue la aparición de Jason Bourne (Matt Damon) en The Bourne Identity la que sentó las bases para que se produjera el cambio de enfoque que los productores le dieron a las cintas de Bond. La gente quiere cosas más reales, más oscuras, más dramáticas y menos historias con un Bond siendo perseguido por centenares de soldados enemigos de los cuales escapa sin ningun rasguño. Ridículo. Si Sean Connery fue el elegante, George Lazenby el romántico, Roger Moore el gracioso, Timothy Dalton el acróbata y Pierce Brosnan el caballero, Daniel Craig es el bruto, el despiadado, el violento, pero a pesar de todo eso con un agudo sentido del humor y clara elegancia, ambos atributos dados principalmente por los dos Bond más imporantes de toda la saga, Connery y Moore.

En cuanto a la cinta en si, es innegable la inyección adrenalínica que el director Marc Forster quiso entregarle a los espectadores. Será inolvidable la primera escena de la cinta, que a más de alguno lo dejará agotado en su asiento en los primeros minutos de metraje. Es la continuación necesaria a la historia contada en Casino Royale y se hace cargo del estado mental en el que se encuentra Bond, solo, sintiendo la traición en todo momento, apenado y enrrabiado por lo ocurrido con Vesper y cuestionado por M (qué mejor escenario para plasmar el estado mental de Bond que el Desierto de Atacama). En este sentido se entiende el exceso de acción, la brutalidad de la misma y el vertiginoso desarrollo de la historia. Una carrera en contra del tiempo que deja a varios heridos, en parte la historia, que aunque tiene un gran potencial al mostrarnos la ambigüedad moral de respetados miembros del gobierno británico, no logra profundizar en lo mismo quedándose a medio camino, lamentable. Por otro lado, poco se puede decir del malo de turno, Dominic Greene (Mathieu Amalric) por su breve participación. Lo mismo ocurre con René Mathis (Giancarlo Giannini) y Felix Leiter (Jeffrey Wright), el cual también se enmarca en el argumento sobre la ambigüedad moral de quienes se suponen son “los buenos de la película”. A pesar de esto, la película es buena, adrenalínica y es de esperar que evolucione de forma interesante en la tercera cinta de Craig como Bond, a estrenarse en 2010. Para quienes critican a Quantum of Solace por ser distinta a las anteriores, les recomiendo la vean de nuevo, ya que aunque los momentos de humor son breves, existen y no son burdas bromitas como si ocurría en cintas anteriores. Resulta que el nuevo Bond aunque digno heredero de su pasado, es más real y más humano que sus antecesores. Hay que verla y el que quede con gusto a poco, siempre podrá convertirse en Bond, James Bond.

TRAILER: QUANTUM OF SOLACE

FICHA TÉCINCA
Nombre: Quantum of Solace
Año: 2008
Duración: 106 minutos
Dirigida por: Marc Forster
Escrita por: Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade
Protagonizada por: Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Judi Dench, Giancarlo Giannini, Gemma Arterton, Jeffrey Wright, Jesper Christensen, Joaquín Cosio y Fernando Guillén Cuervo
Producida por: Eon Productions, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Columbia Pictures, Danjaq y United Artists