Tenemos muy mala memoria los seres humanos y los políticos ni hablar. En los últimos años hemos visto una gran cantidad de películas que critican la política internacional de EE.UU., la invasión de Irak y la inestable situación de Afganistán, sin embargo, no habíamos tenido oportunidad de ver el génesis del conflicto en este último país, el cual está tan unido a la política estadounidense que decir que Bin Laden es hijo del Tío Sam no es una locura. En Charlie Wilson’s War, basada en la historia real del congresista Charlie Wilson y en el libro de George Crile, podemos ver con estupor la facilidad con la que una guerra secreta es declarada y como las “mentes pensantes” se olvidan con la misma facilidad de las peligrosas consecuencias potenciales que dicho conflicto puede tener. En definitiva todo se resume en la historia del maestro zen y el niño. Al cumplir los 14 años, al niño le regalan un caballo y todo el pueblo exclama “¡Excelente!”, pero el maestro zen dice “Veremos”. A los dos años, el niño se cae del caballo y se rompe la pierna, todo el mundo exclama “¡Que terrible!”, pero el maestro zen dice “Veremos”. Luego empieza una guerra y todos los jovenes son enviados a combatir, excepto él por estar inválido y todos dicen “¡Estupendo!”, pero el maestro zen dice “Veremos”. Quien no tenga en cuenta que todo tiene una consecuencia, una que no está inmediatamente a la vuelta de la esquina, está ciego o simplemente no quiere ver. Sigue leyendo

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