Llegó el día largamente esperando, hoy fue 01-18-08 (nombre con que se conoció la cinta originalmente) en Chile, hoy el malvado monstruo terrorista fundamentalista destruyó la ciudad que ha visto su apocalípsis en innumerables ocasiones, hoy por fin nos fue revelado el resultado de la más impresionante, impactante y efectiva campaña de marketing viral de la historia del cine. Cloverfield del director Matt Reeves, escrita por Drew Goddard y producida por J.J. Abrams fue estrenada en Chile sin revuelo, sin ni siquiera un comercial en televisión, sólo para aquellos que seguimos por meses la campaña vía internet y nos entusiasmamos con lo que veíamos. Primero fueron los extraños sitios en línea como Ethan Haas Was Right (que NADA tenía que ver con la película), posteriormente vinieron las fotos en el sitio oficial de Cloverfield, seguida de la aparición de sitios de entidades ficticias que apoyaban la campaña, como el de la Tagruato Corp., empresa que supuestamente taladró el suelo subterráneo despertando al monstruo o haciéndolo salir a la superficie, y T.I.D.O. Wave, la página de los ecoterroristas contrarios a la Tagruato. Ambos sitios fueron bloqueados poco después del estreno en Estados Unidos, pero hoy se encuentran nuevamente activos, aunque sin actualizaciones. Finalmente, hace exactamente 1 mes y 1 día, pudimos ver los videos de noticieros de todo el mundo, que hablaban sobre la destrucción de la plataforma peterolífera Chuai, zona cero de la aparición del monstruo.

Pues bien, sólo puedo decir una cosa, me rindo ante J.J. Abrams… ¡¡¡El tipo es un genio!!! Logró transformar una película que se encuentra peligrosamente al borde de ser fácil y rápidamente olvidada, en un fenómeno comercial, que ha generado millones de dólares en ganancias. A continuación la crítica en detalle, en la cual intentaré no dar ningun spoiler, pero de todas formas recomiendo que quienes aún no la hayan visto y quieran ir al cine, eviten seguir leyendo. Sigue leyendo

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