A mediados del siglo XXI la robótica es herramienta fundamental en la vida diaria de los seres humanos y Japón se ha convertido en el mayor exportador de este tipo de maquinarias, que van desde inofensivos asistentes de tránsito hasta sofisticadas armas de última generación. Debido al rápido desarrollo de esta tecnología, la ONU decidió regular y prohibir la creación de androides, lo cual choca directamente con las ambiciones de Japón, que tras ver que era el único país del mundo que se negaba a la regulación decide abandonar las Naciones Unidas e iniciar una política de aislamiento nacional que los llevará a crear un muro tecnologíco impenetrable, el cual dejará caer sobre el país del Sol Naciente un manto de misterio por 10 años… hasta que el grupo Sword de la ONU decida entrar de una buena vez a Japón, para ver que es lo que se traen entre manos. Sigue leyendo

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